Sin embargo, Camila continuó con malestar y en menos de 12 horas, su madre regresó con ella al hospital buscando ayuda. Horas después, el 18 de agosto por la noche, la menor fue declarada muerta.
Sin embargo, sus familiares se percataron de que los ojos de Camila se movían y que el féretro se empañó desde adentro. Según medios potosinos, la abuela, Felicitas Martínez abrió el ataúd y tras molestar un poco a Camila con la luz del celular, la niña abrió los ojos.
La familia, narró la propia mamá de Camila, llamó inmediatamente a una ambulancia para transportarla al Hospital Central de San Luis Potosí capital. Lamentablemente, cuando llegaron al hospital Camila había muerto.
El segundo certificado de defunción declaró que Camila murió por edema cerebral, falla metabólica y deshidratación.
La Fiscalía de San Luis Potosí abrió ya una carpeta para investigar los hechos y determinar sin hubo negligencia médica o no.
José Luis Ruiz Contreras, Fiscal General del Estado declaró que las indagatorias se están llevando a cabo en varias vertientes, y a las personas o instancias que se vieron involucradas en estos hechos.
“Esto también en relación al actuar de los médicos, de los servicios funerarios, de los ayuntamientos, tanto de Villa de Ramos como de Salinas, y también de otros particulares que intervinieron en el evento”, puntualizó.
Aseguró que con las investigaciones se determinará si hubo alguna responsabilidad en lo acontecido a la niña.
“Eso es lo que vamos a determinar, si hubo negligencia o no, en su momento”, señaló.